L, G, B, T, I, Q, + ¡Más allá de los lugares comunes! Borrado Bisexual

Nuestro tercer artículo de la serie, en relación con las personas que se identifican como L, G, B, T, I, Q, +. Les invitamos a buscar más reflexiones en próximas ediciones.


Bisexual: Basado en el binario mujer/hombre, alude a una persona que siente atracción emocional, afectiva y/o sexual por hombres y mujeres cisgénero. (CIDH)

Además de ser comúnmente discriminada por hacer parte de la diversidad sexual, a la bisexualidad se le pone en duda, incluso, su propia existencia. En efecto, es bajo innumerables prejuicios que las personas bisexuales son invisibilizadas dentro y fuera del movimiento LGBTIQ+: se les tilda de estar en “una simple fase” de transición, confusión o curiosidad, en la que tarde o temprano se decidirán como heterosexuales u homosexuales que “no han salido completamente del clóset”; se les mitifica como hipersexuales, promiscuos, “incapaces de ser monógamos”, hasta se les considera propensos al contagio de ETS/ITS, encontrando barreras en el acceso a la atención médica. Este tipo de situaciones repercuten en su salud física, mental y emocional, desestabilizando sus oportunidades de desarrollo social (familiar, educativo, laboral, etc.), además de otros impedimentos que suelen enfrentar por motivo de su orientación sexual. Bajo esas sombras que eclipsan y excluyen, la bisexualidad debe luchar por un reconocimiento negado históricamente.

Estos fenómenos tienen un fuerte sustento en aquello que Émile Durkheim (1963) y Pierre Bourdieu (1988) denominan como <<clasificación>> o <<categorización>>, en este caso, de los cuerpos. Estos dos autores indican que, para lograr comunicación con el mundo externo, los seres humanos necesitan clasificar, categorizar y jerarquizar los elementos según ciertas características a través del lenguaje, que es por esencia de carácter social. En consecuencia, trascendiendo al actuar individual y reunidos en sociedad, los seres humanos tienden a la clasificación por categorías que “pretenden [sobre todo] unificar el conocimiento” (Durkheim, 1963, p. 81), determinando así, elementos comunes - aleatorios en su contenido-, que tienen la función social de permitir la cohesión de los miembros de la sociedad y sus límites para el actuar.

Siguiendo los planteamientos de Bourdieu y Durkheim, se comprende la clasificación otorgada a los cuerpos sexuados como el producto de procesos históricos y sociales -mediados por la interacción humana-. Clasificación que, basada en el binarismo sexo-género, además de posicionar el deber ser de orientarse física, erótica, romántica, emocional y/o afectivamente hacia una sola persona con una asignación genital opuesta, reproduce la idea “colectiva” de no validación o carencia de legitimidad de la bisexualidad como opción de orientación sexual.

Ahora bien, toda esta problemática expuesta anteriormente, se recoge en el llamado “borrado bisexual” o en inglés “bisexual invisiblity”. Reconocer este fenómeno ha sido de suma importancia, no sólo para identificar estos prejuicios que tienden a invisibilizar la existencia bisexual, sino también para luchar por el legítimo derecho de estas personas a trascender etiquetas y categorías que delimitan los supuestos modos de ser, reivindicando la posibilidad de orientarse sexualmente más allá de convenciones sociales establecidas.

Por último, es preciso mencionar que no se debe confundir la Bisexualidad con la Pansexualidad o persona Pansexual, quien siente atracción emocional, afectiva y/o sexual por otros individuos más allá de sus sexos y géneros. Es decir, que una persona pansexual puede sentirse atraída, generar vínculos y/o establecer relaciones con mujeres, hombres, personas transgénero, personas transexuales, personas intersexuales, entre otras. (Rice, 2015).

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